Buenos Aires, 1977. Una ciudad militarizada, un país sojuzgado. En el aire
sonaba el silencio de gritos ahogados, de quejidos, de susurros. Uniformes color
oliva deambulaban armados esperando una señal. Hombres de traje con anteojos
oscuros paseaban por las calles sus Ford Falcon, de moda en esos años. No
podías percatarte de si te estaban mirando. El sol no podía atravesar el gris
de la resignación, el sometimiento, la chatura, el dolor. De pronto entre las
sombras se veían movimientos extraños de pequeños seres que salían de los
rincones y desaparecían en huecos de las paredes. Mientras corrían de aquí
para allá gritaban frases que no llegaban a escucharse o entenderse bien.
Quedaban ecos. Cada tanto liberaban un color, que se mezclaba con otros que
flotaban en la atmósfera, emanados desde otras profundidades. Era el TiT, que
había sido parido.
El TiT creció, se multiplicó, y en pocos años fue mucho lo que se
debatió, se produjo, se escribió, se imaginó, se plasmó. Cuando la dictadura
militar se derrumbó, el TiT ya no estaba.
Casi 30 años después de haber dejado de existir los talleres masivos
multidiscipliarios del TiT, algunos miembros se
fueron reencontrando. Primero convocados para un documental, luego por una
muestra sobre expresiones artísticas latinoamericanas de los años '80, más
tarde por un reconocimiento de parte del sindicato argentino de actores.
Mientras, los antiguos titeanos se iban reconociendo, y fueron recordando que
habían existido.
Este sitio se realizó principalmente para hurgar y mostrar esa casi efímera
pero vehemente existencia. Y... Quién sabe...
contacto: titzangandongo@yahoo.com

En la siguiente tabla se muestran atajos a todas las páginas secundarias de este sitio.
Sitio creado, escrito y administrado por Batata, con el aporte y la memoria de
otros titeanos: Espejo, Chiari, Brand, El Mauri, Cthulhu, Zolezzi; y de Picun
(TiC).